Una directora de Moreno, ganadora de la beca para el curso sobre ABP

Mabel Yaniero, directora de la Escuela Primaria N° 33 de Moreno, ganó la beca para el curso “Aprendizaje Basado en Proyectos: transformando la cultura escolar”. En esta entrevista cuenta su experiencia con la metodología en el aula.

 Una directora de Moreno, ganadora de la beca para el curso sobre ABP

FOTO: Freepik

Mabel Yaniero es directora de la Escuela Primaria N° 33 de Moreno, y acaba de ganar la beca de Agenda Educativa para participar del curso “Aprendizaje Basado en Proyectos: transformando la cultura escolar”, dictado por Integralis. Mabel tiene 30 años de experiencia como docente y 16 años en un cargo directivo.

–¿Por qué te interesó postularte al curso sobre Aprendizaje Basado en Proyectos?

–La propuesta me interesó para poder aplicar la integración de las áreas en mi escuela y bajarles el material a los docentes. Como directora veo que cuesta muchísimo integrar áreas. Los docentes, tanto los más antiguos como los más nuevos, trabajan en compartimentos cerrados, en forma muy aislada. A veces me siento frustrada porque, en 16 años de estar trabajando con los maestros, veo que cuesta mucho que salgan del aislamiento. Algunos lo logran, pero en otros casos cuesta. Me interesa tener más herramientas para capacitarlos a ellos.

–¿Han tenido experiencias con el ABP?

–Tuvimos algunas situaciones aisladas, por ejemplo un nene en situación de vulnerabilidad que había abandonado la escuela, y pudimos reincorporarlo por medio de un Aprendizaje Basado en Proyectos, con un dispositivo que nació para él y también incorporó a otros chicos, donde se trabajaba Educación Artística con Prácticas del Lenguaje y con Ciencias. Lo atraíamos con la parte artística y, solapadamente, con la actividad artística también trabajábamos lengua y otras áreas, tratando de que todo fuera lúdico. Ahí fuimos incorporando también a otros chicos que tenían características de vulnerabilidad y estaban expuestos al abandono escolar. Los fuimos atrayendo por medio del ABP, y las maestras se engancharon aplicándolo.

Como maestra, cuando estaba en el aula, también trabajaba de esa manera, integrando las áreas, abordando en Lengua los temas de Sociales, por ejemplo con la novela Rebelión en la granja, de George Orwell. Yo solía trabajar así, aunque en ese momento la metodología no se llamaba “ABP”, era más instintivo.

–Una de las características del ABP es que requiere un trabajo colaborativo. ¿Cuál es el valor del trabajo en equipo entre los docentes?

–Aporta la responsabilidad compartida, la posibilidad de retroalimentarte y aprender del otro. A veces el docente siente que todo el peso de llevar adelante el aprendizaje de los chicos recae sobre él, y la posibilidad de apoyarse en el otro y compartir esa responsabilidad es importante. También formar equipo con el equipo directivo, yo siempre les digo a los maestros que yo soy una compañera más, con diferentes responsabilidades. Yo también me siento con ellos a planificar. El trabajo en equipo tiene que ser en todos los niveles, no solo entre los docentes, sino también con los directivos.

–¿A qué escuela te gustaría volver cuando se retomen las clases presenciales?

–Me parece que la pandemia es una oportunidad para desestructurar la escuela. Creo que nos estaba costando salir del paradigma de la Ley 1420. Aunque las leyes fueron cambiando, creo la escuela mantuvo cuestiones como el timbre, la gradualidad en los años, la repitencia: un formato que venía de la Ley 1420. Esta es una oportunidad para barajar y dar de nuevo, y poder construir la escuela del siglo XXI que nuestros chicos necesitan. Espero que podamos incorporar la virtualidad más de lo que veníamos haciendo antes de la pandemia, que sea un formato dual. Con la pandemia tuvimos que sacar de la galera un montón de cosas y las maestras se dieron cuenta de que era una herramienta necesaria. Espero que cuando retomemos las clases presenciales eso se incorpore y permanezca. Creo que también habrá que revisar la gradualidad, poner el foco en el desarrollo de las capacidades para la vida, organizando una escuela por ciclos y no por grados y años, trabajando más con ABP y con formato de talleres.

También me gustaría volver y sentir orgullo de la escuela pública, que esta sea una oportunidad para poner bien alto la escuela pública. Yo estoy en un barrio vulnerable de Moreno, donde hay muchos chicos con múltiples necesidades. Por ellos es por quienes más tenemos que trabajar, a quienes tenemos que darles más herramientas. En la escuela tengo computadoras, kit de robótica, internet; si sale una propuesta del ministerio me anoto. Esos chicos tienen que salir del paradigma que les ofrece su realidad, tienen que superar a sus papás y progresar. Yo creo que la escuela pública es el ascenso social, y peleo todos los días por darles más herramientas a mis alumnos, darles un proyecto de vida.

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