“Todos somos responsables de construir una educación inclusiva”

Flavia Ricci, directora de la Escuela Secundaria N° 6 de Tres Arroyos, ganó la beca de Agenda Educativa para el curso “Embajadores de la inclusión”. En esta entrevista explica por qué la inclusión trasciende la cuestión de la discapacidad, y enfatiza el valor del trabajo en equipo.

 “Todos somos responsables de construir una educación inclusiva”

Flavia Ricci, directora de la Escuela Secundaria N° 6 de Tres Arroyos y de su Anexo 3061, y ganadora de la la beca para el curso “Embajadores de la inclusión”.

Flavia Ricci es directora de la Escuela Secundaria N° 6 de Tres Arroyos y de su Anexo 3061, y acaba de ganar la beca de Agenda Educativa para participar del curso “Embajadores de la inclusión”, organizado por Integralis. Licenciada en Comunicación, Flavia llegó al cargo directivo en mayo del año pasado y está convencida de que la única forma de construir una educación inclusiva es trabajando en equipo, puertas adentro de la escuela pero también con otros actores e instituciones.

–¿Cómo se trabaja el desafío de la inclusión en tu escuela?

–Nosotros tenemos varios estudiantes con propuestas de inclusión. Hacemos un muy buen trabajo en equipo con las inspectoras, con las maestras de inclusión y con los directivos de escuelas especiales de Tres Arroyos. Siempre buscamos los tiempos para encontrarnos, antes de manera presencial y ahora por videollamada. Como directora me interesa generar espacios de educación inclusiva para que haya “más puentes que barreras”, y los estudiantes y sus familias encuentren que la escuela es un lugar donde todos se pueden sentir a gusto.

Desde que asumí como directora, empecé a tratar de hacer un trabajo realmente articulado entre los profesores y las maestras de inclusión, para que nadie quede afuera. En ese sentido me empecé a poner en contacto con los directivos de las escuelas especiales (la 501 y la 502 de Tres Arroyos) y con las inspectoras de secundaria y de educación especial. Este año, antes del receso de inverno, yo había solicitado a la inspectora de educación especial un taller para los profesores. Hicimos tres encuentros que organizó ella, invitamos a los 42 profesores de la Secundaria 6 y del Anexo. Así empezamos a fortalecer los vínculos, y que el tema no quedara limitado a reuniones entre los directivos. Yo quiero llevar realmente al territorio las capacitaciones, porque muchas veces nos juntamos los directivos pero esa línea no termina de bajar hasta los profesores, que son los que están más en contacto con los estudiantes.

Me interesa generar espacios de educación inclusiva para que haya ‘más puentes que barreras’, y los estudiantes y sus familias encuentren que en la escuela todos se pueden sentir a gusto

Flavia Ricci

–¿Cuáles son los principales obstáculos para la inclusión efectiva en las escuelas?

–Uno de los principales desafíos es que todos entendamos que la educación inclusiva no tiene que ver solamente con las personas con determinadas discapacidades, sino que nos compete a todos. Somos todos responsables de ser portavoces de una educación inclusiva. A veces siento que cuando uno habla de educación inclusiva te remiten a escuelas especiales o personas con discapacidad, pero creo que la educación inclusiva es mucho más abarcadora. Ese es el gran desafío que tenemos, sobre todo los directores, que estamos a cargo de instituciones educativas. Todos tenemos que hacernos responsables de construir una educación más inclusiva, no se limita a la cuestión de la discapacidad. La inclusión puede tener que ver con superar barreras ideológicas, de infraestructura, de género, etcétera.

–¿Cómo se logra trabajar esto con el equipo docente en secundaria?

–Nosotros tenemos docentes que pertenecen a varias instituciones, pero en nuestra escuela la gran mayoría de los profesores son titulares, con lo cual hace años que están en la escuela y tienen una gran identidad. Eso hace que uno tenga una proyección de trabajo a mediano y largo plazo, y es una gran ventaja.

–¿Cómo repercutió el aislamiento social en tu escuela en términos de inclusión educativa?

–Se tuvo que encarar un trabajo muy articulado entre el equipo directivo de la escuela con los equipos directivos de las escuelas especiales, las inspectoras de educación especial y de secundaria, nuestros profesores y las maestras de inclusión, que son una especie de bisagra entre ambas modalidades. Fue un trabajo a la distancia pero sin distancia, desde el 16 de marzo, cuando se suspendieron las clases presenciales.

Uno de los principales desafíos es entender que la educación inclusiva no tiene que ver solo con las personas con discapacidad, sino que nos compete a todos. Todos somos responsables

Flavia Ricci

–¿Pudieron mantener el contacto con todos los alumnos?

–Sí. El trabajo de los profesores es muy bueno. Tenemos estudiantes con propuestas de inclusión en primero, segundo, tercero y cuarto año. Tanto con los profesores de la escuela como con las maestras de inclusión estamos en permanente comunicación, como también con las familias de los estudiantes. La entrega de los cuadernillos del Ministerio de Educación de la Nación y de los bolsones de alimentos hace que, al tener que abrir la escuela, haya un contacto cara a cara con muchas de estas familias. Esas son las oportunidades que tenemos para encontrarnos. Algunas familias se acercan porque saben que la escuela está abierta en ese horario y pueden aprovechar para hablar con el equipo directivo.

–De lo aprendido en este tiempo, ¿qué te gustaría conservar cuando vuelvan las clases presenciales?

–Me gustaría aprender de estas buenas prácticas que hemos tenido. Muchas veces uno se centra en los aspectos negativos de esta pandemia, pero creo que en nuestra escuela también nos ha servido para mejorar aspectos de comunicación, para afianzar los vínculos con las familias a través de otros canales. Antes nos quedábamos confiados de que veíamos a los chicos cara a cara; ahora hemos tenido que comunicarnos mucho no solo con los chicos sino también con sus padres. Antes quizá solo nos comunicábamos con las familias cuando pasaba algo, por ejemplo un chico no asistía a clases. En este caso lo hemos tenido que hacer con el 100% de nuestra matrícula. Eso nos ha servido para vincularnos desde otro punto de vista y desde otros canales con las familias. Hay muchos profesores que me dicen que ellos continuarían trabajando con los grupos de Whatsapp que han creado con los estudiantes. Hay preceptoras que tienen grupos donde se comunican con los estudiantes y con las familias. Es deseable que eso siga cuando volvamos a las clases presenciales.

–¿Cómo te imaginás la escuela pospandemia?

Me imagino una escuela mucho más flexible en cuanto a los tiempos, pero no por eso menos ambiciosa. Y, sobre todo, una escuela más humana. Una escuela donde, ahora que nos pudimos vincular de otra manera con las familias y que hemos tenido otra llegada más profunda, podamos ponernos en el lugar de cada una de esas familias y de los estudiantes. Creo que esto nos va a hacer a todos un poco más humanos.

0 Reviews

1 Comentario

  • Muy buena decisión, espero con agrado servir a todos, pero nosotras las auxiliares que podemos ayudar.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas relacionadas