Rosan Bosch: una escuela con cuevas, fogones y manantiales

La reconocida diseñadora holandesa se especializa en la creación de entornos escolares orientados a la personalización del aprendizaje, a partir de metáforas de la naturaleza. Ese fue el eje de su diálogo con Miguel Sedoff, ministro de Eduación de Misiones, en una actividad organizada por Agenda Educativa.

 Rosan Bosch: una escuela con cuevas, fogones y manantiales

FOTO: Rosan Bosch Studio

“Estamos trabajando más que nunca, hemos tenido que adaptarnos rápido a una situación nueva. Estamos ante un hackeo total del sistema educativo, desde China hasta Noruega y Argentina. Es una situación de emergencia, de improvisación, de gran creatividad, en la que surgen muchas ideas muy buenas”, definió Rosan Bosch, diseñadora de espacios de aprendizaje reconocida a nivel mundial, en diálogo con Miguel Sedoff, ministro de Educación de Misiones.

Bosch y Sedoff conversaron vía Youtube sobre los desafíos educativos que plantea la pandemia y la necesidad de construir entornos de aprendizaje para una educación creativa, en una actividad organizada por Agenda Educativa y por El conocimiento se comparte, el podcast del Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la provincia de Misiones.

La diseñadora holandesa señaló que “las sociedades que sean capaces de ver esta oportunidad, van a cambiar”. Y mencionó el ejemplo de Dinamarca, donde reside: “Aquí se estableció un protocolo que dice que tiene que haber un metro entre los niños y que se tienen que lavar las manos cada hora. Pero se decidió que, dentro de estos protocolos generales, sean las escuelas y los profesores quienes encuentren las soluciones concretas. Esto tiene el potencial de ser una bomba de creatividad: estamos viendo soluciones muy creativas, muchas escuelas haciendo actividades en el exterior, en los parques, en las calles, en el bosque”.

Bosch enfatizó el valor de la creatividad, entendida como “la habilidad de improvisar, la agilidad para cambiar, poder ver algo que antes no imaginaste posible, poder combinar cosas y generar algo nuevo”. Y agregó: “La creatividad es innata, es mentira que tiene que desarrollarse. Un bebé nace creativo, pero la sociedad y la escuela le quitan esa creatividad”.

“La creatividad es la habilidad de improvisar, la agilidad para cambiar, poder ver algo que antes no imaginaste posible, poder combinar cosas y generar algo nuevo”

La autora del libro Diseñar un mundo mejor empieza en la escuela subrayó la necesidad de repensar los espacios escolares, sobre todo en este contexto de transformaciones post pandemia: “No es solo cuestión de dinero. Tenemos que pensar cada espacio como una oportunidad de aprendizaje: un pasillo, el comedor, etc. Para eso es necesario cambiar la mirada, usar los espacios que tenemos de manera más creativa”.

Bosch se especializa en el diseño de espacios orientados a la personalización del aprendizaje: “El entorno físico indica qué se espera de vos, las cosas que podés hacer y las que no. Puede facilitar ciertas maneras de socializar, establecer cómo hablamos, si nos podemos mover, a quién vemos y a quién no. El edificio escolar facilita un sistema de organización y un sistema de comportamiento. Por eso, para poder hacer las cosas de otra manera, necesitamos cambiar las estructuras físicas”.

Los diseños del Estudio Rosan Bosch se basan en seis principios que crean “paisajes de aprendizaje” lúdicos, pensados a partir de metáforas vinculadas con la naturaleza. Los alumnos pueden recorrer estos entornos durante la jornada escolar:

  • Cima de la montaña: son espacios comunicación unidireccional, donde por ejemplo los estudiantes escuchan a un docente hablando o ven un video.
  • Fogón: instancias de trabajo en equipo y creación con otros.
  • Cueva: lugares de concentración.
  • Manantial: sitios donde hay inspiración y un intercambio rápido de información.
  • Manos a la obra: espacios para experimentar y construir cosas.
  • Movimiento: sitios donde los estudiantes pueden activar el cuerpo.

“El edificio escolar facilita un sistema de organización y un sistema de comportamiento. Para poder hacer las cosas de otra manera, necesitamos cambiar las estructuras físicas”

“Sabemos que los mecanismos de aprendizaje no son iguales para todos, por eso necesitamos entornos y sistemas de aprendizaje diferenciados. Estos paisajes le permiten al niño elegir dónde aprende mejor. El profesor también puede moverse por estos espacios, y ayudar al niño a descubrir dónde podría aprender mejor”, explicó Bosch.

La diseñadora resaltó que la transformación de los edificios escolares no puede pensarse por fuera de un cambio más amplio: “La escuela es un ecosistema: es necesario cambiar cómo trabajan los profesores, las expectativas de los padres, etcétera. No cambia solo el edificio: cambia todo”.

Más allá de los espacios, Bosch señaló que “cambiar la educación requiere un cambio de mentalidad”. Y puntualizó: “El cambio empieza cuando un profesor se pregunta cómo hacer que sus alumnos aprendan, y se cuestiona lo que está haciendo. Necesitamos dar tiempo a los profesores para reunirse y pensar juntos cómo modificar sus prácticas”.

Finalmente, Bosch subrayó el valor de la confianza en la escuela: “Nos falta confianza en los otros seres humanos. No hay razón para no confiar en un niño. Cuando le das confianza a alguien, te la devuelve. Es necesaria una cultura de confianza en la escuela, es la base para que podamos aprender. Si queremos que los chicos desarrollen su autonomía y asuman responsabilidad, tenemos que darles responsabilidades. Si no confiamos en ellos y construimos un sistema basado en el control, ¿cómo van a aprender a tomar la iniciativa y asumir responsabilidad?”.

La charla completa puede verse online, haciendo clic aquí.

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