Escuelas agropecuarias: es hora de mitigar las desigualdades

Frente al comienzo del ciclo lectivo, los centros, institutos y escuelas agropecuarias requieren de una mirada que reconozca sus particularidades y priorice a quienes se encuentran en situaciones de vulnerabilidad, proponen desde FEDIAP.

 Escuelas agropecuarias: es hora de mitigar las desigualdades

FOTO: Facebook FEDIAP

En el 2020, las escuelas agropecuarias implementaron nuevas formas de “hacer lo educativo”. La virtualidad fue el formato predominante para garantizar la continuidad de las trayectorias y las familias demostraron su compromiso para sostener las propuestas desarrolladas.

Los logros alcanzados en este sentido deben ser compartidos y mejorados como uno de los componentes para esa “Nueva Escuela” que está surgiendo y que aún no podemos modelizar, ya que tiene su paradigma en plena conformación.

Las escuelas, centros e institutos de Formación Agropecuaria (sean de nivel secundario o terciario), por sus características y entornos, conforman un todo indisoluble que requiere de miradas que las contemplen y les den respuestas respetando sus territorialidades en un sentido amplio del concepto. Los albergues, sus servicios alimentarios y sus sistemas de transporte modulan esas realidades, constituyéndose para muchos como la única institución pública que garantiza derechos, inscribiéndolas socialmente como esenciales.

Uno de los tesoros de estas instituciones es que se valen y se fortalecen con el compromiso y la voluntad inquebrantable de sus actores, del coraje de su gente y la calidad de los vínculos que impregnan el clima institucional, siendo insumo para esta etapa de re-vinculación y clave para atender la dimensión afectiva en el nuevo contexto educativo imperante, permitiendo hacer docencia en la formación ciudadana en relación al problema epidemiológico actual.

En las escuelas vinculadas a FEDIAP, formamos Técnicos Agropecuarios donde las capacidades, habilidades y actitudes se inscriben como compromiso formativo desde lo profesional y social, siendo en este tiempo parcialmente desarrolladas. Pedimos que se atienda (y entienda) esta necesidad desde las particularidades, ya que no podemos, ni queremos abandonar esa responsabilidad asumida.

Las escuelas, centros e institutos de Formación Agropecuaria conforman un todo indisoluble que requiere de miradas que las contemplen y les den respuestas respetando sus territorialidades

Tenemos la capacidad de establecer criterios propios al interior de nuestras instituciones, sin desconocer los lineamientos generales, ya que tenemos la experiencia, la capacidad y la voluntad para aportar opiniones válidas y sostenibles, de acuerdo con las realidades socio-comunitarias, económicas y de infraestructura, para otorgar pertinencia y coherencia a los protocolos que deben ser necesariamente revisados y ajustados. En este sentido, debemos constituirnos como árbitros, con una clara formalización para el seguimiento y evaluación de las pautas.

Sostenemos que, en el inicio de un nuevo ciclo lectivo, se debe priorizar a quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad socio-económica, trayectorias débiles y a los últimos años de estudio, tratando de mitigar las desigualdades generadas durante este último tiempo.

Aprendimos, por eso debemos ser gestores inteligentes y prudentes para que el hecho educativo suceda eficazmente.

Entendemos que no es adecuado recurrir a la resistencia, a la fatalidad o la negación.

Necesitamos encontrarnos y sentirnos incluidos y consecuentemente respetados; dejando en una mínima expresión las dudas e incertidumbres, para ejercer el derecho a educar y posibilitar el derecho a aprender en cada rincón de nuestro suelo… Lo vamos a lograr.

1 Comentario

  • Palabras que nos describen y representan muy acertadamente…Muchas Gracias

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