Animarse a las metodologías ágiles para trabajar en equipo

Metodologías como Scrum y Kanban permiten trabajar por proyectos y conformar equipos dinámicos, basados en las habilidades de los miembros. De esta manera, la tarea docente se optimiza y los aprendizajes se potencian, explica María Cristina Gómez.

 Animarse a las metodologías ágiles para trabajar en equipo

FOTO: Geralt @Pixabay

Las grandes crisis son siempre una oportunidad de cambiar, de romper una estructura rígida como nuestro sistema educativo y hackearlo con inteligencia. Entre las lecciones aprendidas de 2020, además de la inmersión tecnológica de docentes y alumnos, vimos aparecer con fuerza metodologías que no son nuevas, pero que saltaron a la práctica docente a una escala inimaginable un año atrás. El aula invertida (flipped), la evaluación formativa, las plataformas, y los entornos de aprendizaje virtual se convirtieron en algo cotidiano. Pero para que un cambio sea realmente profundo, es necesario mucho más que cierta cosmética pedagógica.

El modelo híbrido, que conjuga presencialidad y un uso sistemático de los entornos de aprendizaje virtual, necesita de un abordaje institucional que pueda dar una respuesta eficiente a la necesidad de recuperar aprendizajes, priorizar y crear contenidos que puedan ser desarrollados, medidos en su eficacia y reformulados permanentemente.

Hoy la renovación viene del mundo de la programación, y aquel modelo de mejora continua que usamos hace algunos años se ha visto enriquecido por la irrupción de las metodologías ágiles. Hace varios años que algunos hablamos de ellas, y lo cierto es que en un mundo que nos demanda “aprender toda la vida” esta opción metodológica es un camino que permite optimizar el abordaje del ABP en todas sus variantes, y es perfectamente compatible con los diferentes instrumentos de evaluación formativa. Y lo que es más interesante aún, brinda a las instituciones y docentes herramientas ágiles de planificación y priorización de contenidos y actividades.

En un mundo que nos demanda “aprender toda la vida”, las metodologías ágiles marcan un camino que permite optimizar el abordaje del ABP en todas sus variantes

María Cristina Gómez

Las más conocidas son Scrum y Kanban. EduScrum surgió a partir de un profesor de ciencias, Willy Wijnands, que lo incorporó a sus clases. Es un marco de trabajo que ayuda a los miembros de un equipo a hacer frente a problemas complejos a través de un abordaje colaborativo basado en la creatividad para potenciar el desarrollo personal y alcanzar con mayor valor los objetivos de aprendizaje planteados.

Los participantes (alumnos o profesores) trabajan en equipos, aprenden a administrar su flujo de aprendizaje, y visualizan el progreso a través de herramientas de pensamiento visual. La formación de los equipos está basada en las habilidades de cada uno de los miembros; que además determinan qué, cómo y por qué se priorizarán determinados contenidos o aprendizajes.

Tablero de proyecto

Por eso creo que lo más destacable, desde la óptica docente, es que permite conformar equipos de trabajo con una dinámica que la escuela no tiene, y que tampoco se enseña en las etapas de formación. El trabajo en equipo es sin duda una de las principales carencias de la formación docente, lo cual se evidencia luego en las enormes dificultades que tienen muchas instituciones para conformar equipos de mejora, de gestión o de desarrollo de currículum.

El trabajo en equipo es una de las principales carencias de la formación docente, lo cual se evidencia luego en las dificultades de muchas instituciones para conformar equipos de mejora

María Cristina Gómez

En cada sprint o ciclo, se priorizan los diferentes contenidos académicos para abordarlos de acuerdo al valor asignado para ese proceso de aprendizaje. Y en cada retrospectiva podemos identificar los puntos de mejora continua en la forma de trabajo del equipo.

El tiempo de cada sprint, las estimaciones de cada tarea, ponen un límite claro y generan una dinámica con ritmo propio que va corrigiendo errores y procesos en el camino; porque además diariamente cada miembro del equipo comparte qué hizo hoy, qué hará mañana y qué impedimentos ha tenido.

Es el fin de las eternas reuniones de departamentos, donde se habla demasiado, se hace poco, y se evalúa casi nada; con informes de muchas páginas que nadie lee.

Hace falta animarse a experimentar con las metodología ágiles, comprobar lo mucho que aportan a la tarea docente, y trasmitirlo a nuestros alumnos también. Pero sin duda el primer paso es nuestro, si queremos ser coherentes con la consigna de “aprender toda la vida”. ¡En la Red de Educadores Innovadores ya comenzamos!

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