Agustina Blanco: 5 aprendizajes que dejará la pandemia

Para la directora de Somos Red, el uso de la tecnología, la colaboración entre docentes, la evaluación formativa, el foco en los procesos metacognitivos y la selección de contenidos que permitan aprendizajes significativos son los principales aprendizajes que está dejando la actual emergencia educativa.

 Agustina Blanco: 5 aprendizajes que dejará la pandemia

FOTO: Educarchile @Youtube

El uso de la tecnología, la colaboración entre docentes, la evaluación formativa, el foco en los procesos metacognitivos y la selección de contenidos que permitan aprendizajes significativos son los principales aprendizajes que dejó la primera mitad del año para las escuelas. Así lo planteó Agustina Blanco, directora de Somos Red y exdirectora de la Red de Escuelas de Aprendizaje de la provincia de Buenos Aires, en una conversación organizada por Agenda Educativa.

“Si bien yo prefiero no hablar de ‘oportunidades’, sí creo que la pandemia ha generado algunos aprendizajes que llegaron para quedarse. Si logramos sostenerlos, el cambio en el sistema educativo será enorme”, planteó Blanco en diálogo con Carolina Ruggero, directora institucional de Agenda Educativa.

5 aprendizajes que trajo la pandemia

El aprendizaje más evidente tiene que ver con el uso de la tecnología. En segundo lugar, Blanco mencionó la colaboración entre los docentes favorecida por la virtualidad, sobre todo en secundaria, donde es más difícil que todos coincidan en la sala de profesores. “Acá hay una oportunidad de oro a futuro: la educación del siglo XXI exige colaboración entre docentes y planificación en equipo”, agregó.

La especialista también destacó que se haya priorizado la evaluación formativa, orientada a construir la autonomía de los estudiantes por medio de las devoluciones que les hacen sus docentes: “Esa retroalimentación es fundamental para que los estudiantes comprendan su propio proceso de aprendizaje”.

“Los chicos con mayor autonomía son los que mejor han funcionado en este primer semestre. En el contexto actual, la autonomía es clave, por ejemplo para saber organizarse para estudiar, o para que cada estudiante comprenda mejor de qué manera aprende”, señaló Blanco. De esta manera, resaltó la importancia de los procesos metacognitivos y de ayudar a los estudiantes a explicitar sus aprendizajes, “haciendo visible el pensamiento”, tal como propone el título de un libro de Ron Ritchhart, Mark Church y Karin Morrison.

“Hay muchas escuelas que han decidido que no se puede cubrir todos los contenidos de los diseños curriculares, y que es necesario elaborar propuestas que atrapen a los chicos, que les permitan aprendizajes significativos. Está claro que este es un año para diseñar proyectos, seleccionar contenidos prioritarios o esenciales, repensar cómo se los proponemos a los estudiantes, cómo los hacemos colaborar entre sí, aunque sea por Whatsapp”, describió la exdirectora provincial de Evaluación y Planeamiento de la Dirección General de Cultura y Educación de Buenos Aires.

Innovar, con foco en lo emocional

Para Blanco, “este es un año para permitirse la innovación, en un tiempo tan diferente. Las escuelas que se animan a la innovación, y que apuestan a mantener el vínculo cercano con los estudiantes, están logrando avances. En otras escuelas, en cambio, los chicos se están alejando. Apagan la cámara, no están entregando trabajos”.

La importancia de los vínculos, la educación emocional y el clima áulico también quedó en evidencia en este tiempo. “El clima áulico es la percepción del vínculo entre el docente y los estudiantes, y del vínculo de los estudiantes entre sí. Varios estudios señalan que esta variable impacta de manera fundamental en el aprendizaje, más que las condiciones edilicias o que el acompañamiento de las familias”, explicó la directora de Somos Red.

“La educación emocional favorece la construcción de un entorno favorable para el aprendizaje. La escuela es el lugar por excelencia para aportar esto. Por un lado, en el plano individual: que la persona se pueda conocerse a sí misma, tener registro de sus emociones, aprender a regularlas. Hoy esto es fundamental, los chicos están viviendo situaciones difíciles en sus casas, por cuestiones económicas o de salud. Por otro lado, el plano social: la colaboración, la empatía, poder escuchar al otro”, señaló la especialista.

En el contexto actual, el vínculo con los estudiantes se vuelve más importante que nunca: “Tenemos que preguntarles cómo están, generar momentos concretos para que los chicos puedan dialogar entre ellos. Es clave crear estos momentos en los encuentros sincrónicos”.

La potencia de las redes… y de la vocación

A partir de su experiencia al frente de la Red de Escuelas de Aprendizaje de la provincia de Buenos Aires, que reunió a 2108 escuelas bonaerenses y capacitó a 14.000 personas entre directivos y docentes, Blanco subrayó la “potencia” de las redes: “Las redes ayudan a mejorar los sistemas. Las escuelas se apoyan entre ellas, aprenden juntas, comparten buenas ideas. Las mejores ideas salen de los docentes, por eso es fundamental ese intercambio”.

Pese al cansancio acumulado, Blanco alentó a los docentes a “recuperar fuerza desde la vocación, acompañarnos mutuamente y seguir nutriéndonos”. Sugirió también pensar propuestas pedagógicas “aprovechando lo cotidiano, lo que tenemos a mano: la música, el movimiento, la cocina”. Y mantener el foco en el aprendizaje, con el alumno en el centro.

Para Blanco, este tiempo excepcional puede ser una invitación a reencontrarse con la vocación y despertar el entusiasmo. Cara a cara o por Zoom: ese brillo en los ojos de los estudiantes, como dice el director de orquesta Benjamin Zander, es el indicio más claro de que algo valioso está pasando en el encuentro con los estudiantes.

0 Reviews

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas relacionadas