10 principios para evaluar en entornos virtuales

Para que sea formativa, la evaluación no debe ser solo un instrumento de certificación o de medición, sino sobre todo una instancia de aprendizaje. Esta nota ofrece un decálogo de ideas para pensar formas de evaluar que permitan fortalecer los aprendizajes y mejorar la enseñanza.

 10 principios para evaluar en entornos virtuales

Evaluar a distancia ha sido una de las principales preocupaciones que emergieron en la virtualidad de emergencia. ¿Cómo ser justos? ¿Cómo tener en cuenta la disparidad de situaciones que cada uno vive en su hogar? ¿Cómo evitar que los estudiantes se copien?

En el último año y medio, la evaluación formativa se convirtió en un mantra que, si bien ya estaba presente desde hacía mucho tiempo en el discurso pedagógico, se volvió urgente a partir de la pandemia. Como es sabido, para que sea “formativa”, la evaluación no debe ser solo un instrumento de certificación o de medición, sino sobre todo una instancia de aprendizaje.

Algunos hablan de “evaluación para el aprendizaje”, “evaluación como indagación”, “evaluación continua”, “evaluación procesual”… conceptos que apuntan en una misma dirección: sacarle a la evaluación esa aura de terror y angustia, y volverla un elemento más de la experiencia de aprendizaje, así como una herramienta para mejorar la enseñanza.

Para que sea “formativa”, la evaluación no debe ser solo un instrumento de certificación o de medición, sino sobre todo una instancia de aprendizaje

La evaluación continua puede prever, además de instancias de heteroevaluación a cargo del docente, procesos de autoevaluación por parte de los alumnos –que por supuesto no son espontáneos, sino que también están mediados por el rol docente que guía y orienta–. Asimismo, puede poner en juego instancias de coevaluación entre pares, por medio de la reflexión grupal y el intercambio entre compañeros, tanto en el aula física como en la virtual.

En su libro ¿Cómo mejorar la evaluación en el aula? Reflexiones y propuestas de trabajo para docentes (2017), Pedro Ravela, Beatriz Picaroni y Graciela Loureiro escriben que “la evaluación formativa es un proceso continuo, integrado naturalmente a las estrategias de enseñanza, de las cuales forma parte, y que tiene como propósito principal promover y hacer avanzar la reflexión, la comprensión y el aprendizaje de los estudiantes”.

¿Qué características tiene una buena evaluación formativa, especialmente en los entornos virtuales de aprendizaje? A continuación, compartimos algunas ideas.

Decálogo para la evaluación virtual

  1. Una buena evaluación es desafiante: invita a los estudiantes a la reflexión, a pensar algo que no habían pensado antes; no los subestima.
  2. Una buena evaluación requiere creación: sus respuestas no están disponibles en internet ni en un texto, sino que requieren elaboración por parte de los estudiantes.
  3. Una buena evaluación es continua: se compone de distintas instancias que permiten evidenciar un proceso de aprendizaje, no se limita a un momento único (el examen).
  4. Una buena evaluación implica consignas precisas: los estudiantes saben exactamente qué deben hacer y qué recursos y saberes necesitan para poder hacerlo.
  5. Una buena evaluación ofrece retroalimentación: más allá de la calificación, los estudiantes comprenden cuáles fueron sus aciertos y sus errores, y aprenden a partir de ellos.
  6. Una buena evaluación es coherente con la propuesta de enseñanza: se ajusta a los parámetros de trabajo construidos a lo largo del proceso de enseñanza y aprendizaje.
  7. Una buena evaluación articula miradas diversas: la mirada del docente (heteroevaluación), pero también la mirada de los pares (coevaluación) y del propio estudiante (autoevaluación).
  8. Una buena evaluación es transparente: los estudiantes conocen de antemano los criterios según los cuales serán evaluados.
  9. Una buena evaluación es justa: permite reconocer resultados pero también procesos, valora el esfuerzo y visibiliza el trabajo realizado por los estudiantes.
  10. Una buena evaluación permite mejorar la enseñanza: el docente la aprovecha para hacer ajustes en su propuesta, en función de cómo responden los estudiantes.

1 Comentario

  • Gracias por escribir el artículo! Muy claro e inspirador para los y las docentes…

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